
Kinambassador
Cuando era niño, nunca imaginé que ser introvertido sería una ventaja. Pasaba horas y horas evadiéndome en los cómics y los cuentos de todo el mundo, viajando a través del tiempo y el espacio sin dar un solo paso.
Luego, cuando me puse detrás de la lente, descubrí una nueva forma de evasión, una que me permitía capturar momentos espontáneos y congelarlos en el tiempo. Una simple caricia con la mano en la mejilla, un pájaro solitario volando por el cielo abierto, un anciano contemplando el paso del tiempo con un cigarrillo colgando de los labios. Empecé como fotógrafo callejero, observando en silencio desde un segundo plano. Esta es la esencia de mi trabajo actual, diez años después. Dejo que los momentos se desarrollen y los capturo para crear fotos de boda naturales.
Me siento profundamente privilegiado por poder participar en los momentos íntimos de la vida de las parejas. Cada sesión con cada pareja alimenta mi inspiración e impulsa la evolución de mi estilo fotográfico único. Aunque me reto constantemente a innovar y adoptar nuevos estilos, la esencia de mi enfoque reside en crear un espacio genuino de intimidad. Mi prioridad es permitir que las parejas se sumerjan en la lujosa experiencia de una boda en un destino exótico.
A pesar de las dudas iniciales que muchas de mis parejas pueden tener sobre ser fotografiadas, para mí es fundamental que encuentren alegría y comodidad a lo largo de nuestra sesión. A decir verdad, cuando nos sumergimos en el trabajo, la mayoría está tan involucrada que rara vez está lista para que nuestra sesión concluya.
